Había una vez en un pequeño pueblo, una casa cerca del bosque. La familia de Vicente se dedicaba al cuidado de árboles frutales, los cuales eran aguacate, limón, durazno y naranja.
Un día, Vicente al despertar, planeó ir a podar árboles de aguacate. Después de vestirse, salió de su cuarto a desayunar con su familia. Al terminar de desayunar Vicente resbaló y calló a la tierra como si hubiera tenido el peso de una pluma.
Vicente, confundido con el poder de volar, lo intentó nuevamente subiendo al árbol de aguacate y se da cuenta que podía llegar tan alto sin necesidad de escalar. Cuando de repente salió un tigre de la nada y comenzó a perseguirlo... pero Vicente no se había preocupado pues había descubierto el poder de volar.
El tigre era increíble pues también podía volar. Vicente agotado por la persecución del tigre, se dirigió al bosque del misterio ya al llegar encontró una gran jaula.
Vicente intentaba atraer el tigre a la jaula pero se resistía. Vicente desesperado por deshacer del tigre lanzó una roca al tigre y el tigre furioso dio la vuelta con dirección a la jaula donde se encontraba Vicente parado sobre la puerta. En ese momento el tigre corrió rápidamente hacia Vicente, pero el tigre tropezó en frente de la puerta de la jaula y Vicente lo empujó y cerró el candado quedando dentro el tigre.
Vicente salió caminando del bosque del misterio y marchó rumbo a casa muy decepcionado pues había perdido el poder de volar, pero a la vez feliz pues aún tenía vida y no había sido comida de un tigre mágico.
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